A veces creemos que entre más trabajo tengamos estaremos mejor, pero esto es así, puede ser por dos cosas:

  1. Hacemos un trabajo excelente y ya tenemos un nombre en el medio que ha hecho que nos llamen frecuentemente para trabajar con nosotros.
  2. O porque regalamos nuestro trabajo y decimos a todo SI.

Si eres de los primero WAO!! Te felicitamos eso se logra con mucho esfuerzo y dedicación, pero si al contrario te encuentras en el segundo grupo te invitamos a que hagas un alto en el camino y te preguntes si lo que tienes es realmente lo que deseas.

Seguramente una de tus respuestas es que necesitas el dinero y por eso debes recibir todo lo que te sale, y hay un viejo refrán que dice “Por la plata baila el perro” y sí… a veces es más la necesidad, sin embargo cada día debemos hacer algo para salir de esa situación en particular, si no, quedaremos eternamente atrapados en ella. Así que aquí te damos algunas pautas para que comiences cambiar:

¿Cuántos trabajos haces para satisfacerte a ti mismo? Esto sonará raro, pero no lo es, realmente no todo el trabajo pago que realizamos nos satisface como profesionales porque en la mayoría de ocasiones estamos dependiendo del cliente y de su gusto, y nos guste o no, esto nos limita y a veces hasta nos disgusta. Así que nuestra primera recomendación es que comiences a hacer trabajos para ti mismo, experimentando y haciendo aquellos proyectos que te has propuesto a ti mismo desde hace mucho tiempo atrás, para esto no necesitas probablemente dinero, con tu tiempo basta y haciéndolo, no perderás la emoción y la pasión por tu trabajo.

Y ahora sí vamos a las razones o momentos en los que es mejor decir que no a un trabajo:

  1. Cuando te encuentras con un cliente que desea modificar todos tus términos, no es bueno tomar un proyecto con este tipo de personas, pues si tú tienes un horario de trabajo establecido el hará que lo cambies, trabajando en días y horas que no tenías destinadas para esto. Generándote una sensación de malestar con ti mismo y ganas de terminar el trabajo a como dé lugar, porque cada día le tienes más pereza, cayendo en un círculo vicioso, donde el trabajo se tardará más de lo normal.
  2. Y la otra razón para decir que no a un trabajo es cuando este no te llame ni un poquito la atención. Si pasa esto ya comenzamos mal, desde el principio estaremos desmotivados.

Esperamos que de ahora en adelante te comiences a preguntar estas 2 cosas tan simples que harán que disfrutes más de tu trabajo.

Si tienes alguna otra razón para decir que no a un trabajo cuéntanoslo en los comentarios y no olvides compartir este articulo con tus amigos.